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HOMENAJE POR EL DÍA DE LA MUJER

 Mujer, una taza con café y algunas torcazas.

Por: Diana A. Espinal Meza.
(Escritora hondureña, radicada en México)

 

 

“Decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito / debía tener unas 12397 mujeres en su mujer / era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres / ejemplo: yacíamos en un lecho de amor /

Ella era un alba de algas fosforescentes / cuando la fui a abrazar se convirtió en Singapur llena de perros que aullaban / recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de aghadir / Parecía una constelación en la tierra /…
                                                                “(Juan Gelman. Fragmento)

 

 Iniciar con un verso de Gelman, es un lujo que me permito porque este escritor tiene el poder de alcanzar otras latitudes y deja en los lectores que se dan la oportunidad de leerlo, otras resonancias que te marcan de por vida. Contrastar la hermosura con la que escribe Gelman, con los significados fríos que da un diccionario es como tirar una piedra a un vidrio, romperlo, escuchar el estruendo, ver caer las chinitas molidas y ya.

 Sigmund Freud (1856-1939) manifestó: “La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?”

Una mujer quiere en primer lugar, que no la encuadren en un término “mulier” como una palabra latina de origen desconocido, de cuyo término fémina 'hembra' es una voz indoeuropea ampliamente relacionada con felix, fecundus, filius, etc. Ni tampoco que la comparen con voces antiguas como “Festus” que nos recuerda que el nombre de mulier viene de mollitie 'blandura' a través de Mollier 'más blanda'.

 En una plática con mis amigas mexicanas, especialmente de Ciudad Juárez manifestaban ante la pregunto hecha por Freud, que lo que ellas desean es:

ü  Que no nos llamen sexo débil, porque no lo es. La máxima expresión de fuerza está demostrada no solo en la hora del parto, si no a lo largo de la vida aconsejando, impulsando o sacando adelante a los hijos. Bien decía Mahatma Gandhi (1869-1948): “Llamar a la mujer el sexo débil es una calumnia, es la injusticia del hombre hacia la mujer. Si por fuerza se entiende la fuerza bruta, entonces, en verdad, la mujer es menos brutal que el hombre. Si por fuerza se entiende el poder moral, entonces la mujer es inmensamente superior.”

ü  Que nos permitan pronunciar el nombre de nuestro hombre amado, porque como bien decía el poeta español Antonio Machado: "Dicen que el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de labios de una mujer".

ü  Que se valoren todos los momentos que se invirtieron en los hijos, la casa, la estufa, la comida, las  plantas, las mascotas, etc. Al respecto, George Washington, manifiesta: "Mi madre fue la mujer más bella que jamás conocí. Todo lo que soy, se lo debo a mi madre. Atribuyo todos mis éxitos en esta vida a la enseñanza moral, intelectual y física que recibí de ella".

ü  Que se aprecie el esfuerzo extra que muchas hacemos cuando anhelamos aprender o tener conocimiento, Virginia Wolf decía: “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente."

ü  Que se nos crea que cuando decimos que amamos, amamos. Plutarco manifestaba: “Las mujeres cuando aman, ponen en el amor algo divino. Tal amor es como el sol, que anima a la Naturaleza."

Podría seguir escribiendo todo lo que ellas mencionaron, en aquella hermosa tarde de cafés y de torcazas cantoras, sin embargo lo realmente imprescindible es recordar y subrayar que el día de la mujer es todos los días, y que somos portadoras de un poder especial que nos permite escalar cualquier monte a cualquier edad. La científica Marie Curie, era de la opinión qué: “Debemos creer que hemos sido dotados para algo y que eso debe ser conseguido a cualquier costo.” Siempre y cuando este costo, no serruche la paz y la integridad del otro.

Es tiempo para valorarnos como tales, de apreciar nuestra vida. Es tiempo de sonreír, y de creer que nuestros sueños son más grandes que nuestros miedos. Eleanor Roosevelt (esposa de Franklin D. Roosevelt.) era del pensar que: “Nadie te puede hacer sentir inferior sin tu consentimiento.” En esa medida, el café se acababa, algunas pedían volver a llenar la taza. Aprendimos juntas entre carcajadas y que no hay que rendirse nunca y Susana mencionó a Edison, cuando dijo: “No he fracasado, he encontrado 10000 formas que no funcionan.” Pero sigo adelante, no me dejo caer y si caigo, me levantaré.

Finalmente, y a propósito de “levantarse” las motivo amigas medir la estatura moral, ética y de valores que nos inculcaron nuestras abuelas y madres. Con la otra “altura” que alcanzamos cuando estamos de pie, basta con recordar a Emily Dickinsosn  quien valientemente expreso: “ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie” de pie para devorar a esos fantasmas que a veces nos minimizan. De pie para sonar fuerte como una orquesta clásica. De pie porque tengo la impresión de sonar como el abejorro y de ser mansión lluviosa que cae del regazo de las olas trombas.

Feliz día mujer y amiga.

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Diana A. Espinal Meza

Tegucigalpa; Honduras. 1964.

Máster en investigación interdisciplinaria. (Colegio de Chihuahua) COLECH.

Lic. En Literatura, por la Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán.” Tegucigalpa, Honduras. Representante internacional-plenipotenciaria de la Casa del Poeta peruano.

Autora de cuatro poemarios. Galardonada con el premio de “Mujer distinguida” por: La Unión Femenina Iberoamericana UFIA, filial Ciudad Juárez, abril de 2014.  
 

 
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